Mundo

Estados Unidos debate la construcción de centros de datos. China los construye a toda velocidad

October 13, 2026

Compartir:
Estados Unidos debate la construcción de centros de datos. China los construye a toda velocidad
La zona parece un espejismo de alta tecnología. Enormes centros de datos, algunos recién construidos y otros todavía en obras, se alzan uno tras otro, como surgidos de la nada, entre llanuras onduladas y campos de girasoles y sorgo. En sus fachadas figuran algunos de los nombres más importantes de la tecnología china: Huawei, el gigante del hardware; Kuaishou, la plataforma de redes sociales; y VNET, el proveedor de servicios. Todos se concentran en una zona rebosante de actividad. Ulanqab se está convirtiendo rápidamente en uno de los principales núcleos de infraestructura de datos que impulsan el enorme auge de la IA en China, lo que ha convertido al país en el único rival serio de Estados Unidos en su ambición por dominar esta tecnología. Se prevé la construcción de casi 90 centros de datos en esta ciudad de menos de dos millones de habitantes. Artículo relacionado Exclusivo: la mano oculta de Barack Obama influye en el debate demócrata sobre la IA Según una investigación de la Universidad de Stanford, el año pasado Estados Unidos contaba con aproximadamente diez veces más centros de datos de IA que China, y otras estimaciones muestran una capacidad de procesamiento mucho mayor. Las empresas tecnológicas estadounidenses tienen algo que las chinas no: acceso a los chips más avanzados, el ingrediente más importante para el desarrollo de la IA. Pero Ulanqab, con el creciente número de centros de IA y de macrodatos que alberga, pone de manifiesto las ventajas de China en la carrera por dominar una tecnología que podría definir el siglo XXI. Las imponentes instalaciones se construyeron a una velocidad vertiginosa. La mayor parte del Parque Industrial de Big Data de Bayin, donde las instalaciones se concentran en un espacio reducido, tomó forma en apenas dos años, una muestra de la capacidad de China para construir rápidamente. Los fuertes vientos, el sol intenso y los amplios espacios abiertos permiten disponer de abundante energía verde barata y de terrenos. Y, lo que es crucial, en todo el país gobernado por el Partido Comunista, la oposición pública a la construcción masiva de centros de datos —del tipo que está acaparando titulares en Estados Unidos— es inexistente. Un día laborable reciente, en el parque industrial de Bayin, en Ulanqab, una corriente constante de obreros de la construcción pasaba por los controles de acceso, donde los guardias les escaneaban el rostro, mientras los camiones avanzaban con estruendo para abastecer las instalaciones en construcción. Fuera del perímetro, los vendedores ambulantes ofrecían fideos y cigarrillos en puestos improvisados. Ma Rong, propietario de una tienda de comestibles, lleva 30 años regentando su negocio en Ulanqab, Mongolia Interior. El ruido de las obras no parecía molestar a los residentes de la zona. Algunos dijeron a CNN que se estaban beneficiando de los proyectos y de la llegada de trabajadores de otras regiones, en una zona cuya economía dependía en gran medida de la agricultura. “Antes, simplemente nos sentábamos a esperar a los clientes. Ahora estamos constantemente ocupados: recogiendo pedidos, haciendo esto y aquello. Casi no tenemos un respiro”, declaró Ma Rong, de 56 años, quien ha administrado una tienda de comestibles y una casa de huéspedes en la zona durante los últimos 30 años. “Nuestro negocio ha mejorado muchísimo”, añadió. Algunos se han visto desplazados por los cambios que están transformando la región. Es el caso de Liu Baoping, de 58 años, dueño de un restaurante, quien dijo que tuvo que abandonar su local original debido a la demolición de una autopista. Sin embargo, afirma que su clientela diaria se ha duplicado gracias a la construcción del centro de datos. “El entorno no es tan limpio como antes, pero los ingresos de la gente y la economía han mejorado muchísimo”, comentó. Ulanqab forma parte de la visión de Beijing para ampliar rápidamente la infraestructura de datos, una prioridad clave para un Gobierno que ve en la IA un motor crucial de crecimiento para la economía del país, que se está desacelerando debido a la disminución de su población. “China ha acogido la IA con los brazos abiertos”, declaró el líder Xi Jinping en una conferencia mundial sobre inteligencia artificial celebrada en Shanghái el pasado mes de julio. Destacó la iniciativa china de integrar la IA en sectores que van desde la salud hasta los artículos para el hogar y elogió su impulso para incorporar la IA en la industria manufacturera como un “símbolo brillante de la modernización china”. Según las estadísticas oficiales, más de 700 millones de personas ya utilizan IA en China. El plan para integrar esta tecnología en la industria manufacturera, otros sectores industriales y la vida cotidiana también requiere una enorme capacidad de procesamiento. El mes pasado, Beijing anunció un plan de US$ 560.000 millones para ampliar rápidamente la infraestructura de información, incluyendo las instalaciones informáticas, durante los próximos cinco años. Las empresas tecnológicas privadas también están aumentando la inversión en infraestructura de IA, aunque todavía están muy por detrás de sus homólogas de Silicon Valley. Según la firma de investigación Rhodium Group, esta inversión por parte de empresas chinas que cotizan en bolsa se duplicará este año hasta alcanzar los US$ 139.000 millones. Sin embargo, esta cifra sigue siendo inferior a una quinta parte de los US$ 800.000 millones que sus homólogas estadounidenses invierten en centros de datos para inteligencia artificial. Las empresas chinas afrontan otro desafío fundamental: la escasez de hardware de alta gama para equipar estos centros. Artículo relacionado ¿Por qué Trump quiere reemplazar “inteligencia artificial” por “superinteligencia”? Las restricciones a las exportaciones impuestas por Washington limitan el acceso de China a los chips de IA más avanzados, incluidos ciertos modelos de Nvidia y AMD, mientras que Beijing ha limitado la importación de algunas alternativas menos potentes. Los fabricantes de chips nacionales se esfuerzan por ponerse al día, pero su tecnología aún está por detrás de la de Estados Unidos, y el suministro de sus modelos de vanguardia es escaso. “Si se analiza el coste total de producción para construir un centro de datos, los chips son el factor más importante, y simplemente no tienen suficientes”, estimó Nick Corvino, investigador de la Fundación Carnegie para la Paz Internacional. Pero lo que a China le falta en chips y capital, lo está tratando de compensar con una ventaja: energía abundante y asequible, gran parte de ella renovable. Mientras los centros de datos, grandes consumidores de energía, sobrecargan una red eléctrica estadounidense obsoleta que apenas se ha ampliado en décadas, China añadió entre 2022 y 2025 una capacidad equivalente a la de las fuentes de generación eléctrica de uso industrial de todo Estados Unidos a finales de 2025. Y China genera más energía renovable de la que puede aprovechar. Según datos de dos organizaciones independientes de investigación, en los primeros seis meses de 2026 desperdició un excedente de energía renovable suficiente para abastecer a todo México durante un año, según sugieren los hallazgos de las organizaciones de investigación independientes Centre for Research on Energy and Clean Air y Global Energy Monitor. Beijing quiere aprovechar ese excedente mediante los centros de datos —gran parte de él se genera en zonas rurales del oeste, donde abundan el sol, el viento y el terreno disponible— y, al mismo tiempo, impulsar su sector de tecnología verde. El plan se conoce como “datos del este, computación del oeste. En el marco de esa estrategia, lanzada por primera vez en 2022, China ha designado ocho centros informáticos nacionales —varios de ellos en el oeste del país— y diez clústeres nacionales de centros de datos.
Noticias del Meta

El medio de comunicación digital de referencia en el departamento del Meta.