Así fue vigilado por Estados Unidos el campamento de alias Marcos Pacífico de ELN, abatido tras bombardeo de las Fuerza Militares
En un rancho construido con tablas de madera, techo de láminas metálicas y un pequeño patio de descanso, en medio de la espesa selva del Cauca, se escondía Neftalí Riasco Alegría, alias Marcos Pacífico, uno de los hombres más buscados del departamento, señalado como segundo al mando del Frente de Guerra José María Becerra del ELN y cabecilla militar del Frente de Guerra Suroccidental.
Riasco Alegría era un viejo zorro de la guerra en Colombia. Según el expediente al que tuvo acceso SEMANA, llevaba 35 años de historia criminal. A este sujeto se le cuentan más de 126 acciones terroristas recientes contra la fuerza pública, líderes sociales y población civil en Nariño, Valle del Cauca y Cauca.
Marcos Pacífico, contrario a su alias, era un hombre belicoso, uno de los principales reclutadores de menores de edad para el ELN. Así fue identificado por fuentes de la Dirección de Inteligencia de la Policía (Dipol), que desde hace años le venían siguiendo la pista y lograron develar cómo, por orden de este sujeto, las milicias urbanas del ELN infiltraron el estallido social en 2022 en Cauca y Valle del Cauca.
“Uno de los hechos más graves ocurridos en 2022, protagonizado por Marcos Pacífico, ocurrió el 7 de enero, cuando una carga de explosivos fue activada contra un vehículo que movilizaba a integrantes del Escuadrón Móvil Antidisturbios (Esmad), en el sector de Puerto Rellena, en Cali. Acción terrorista que dejó 13 policías heridos”, le reveló una fuente de la Dipol a SEMANA.
Estos hechos llevaron a que inteligencia de la fuerza pública mantuviera en el radar al escurridizo cabecilla, que se movía por la manigua entre los límites de Nariño y Cauca. Para llegar a Marcos Pacífico, inteligencia de la Policía tuvo que ampliar el trabajo y verificar quién era el personaje detrás de otros peces gordos del ELN, como alias Popeye, Negro Acacio y Américo.
Marcos Pacífico no era un blanco fácil de alcanzar. Ya había escapado de varias operaciones de las fuerzas especiales que le seguían la pista al sur del país, en la frontera con Ecuador. En 2017 resultó herido tras una acción de la fuerza pública en el caserío Santa Bárbara, en Iscuandé, Nariño.
Su misión en el ELN era consolidar los negocios de narcotráfico y otras economías ilegales, como la minería en el Pacífico colombiano. Su importancia dentro de la organización le permitía contar con una numerosa escolta personal. Cerca de 40 hombres lo acompañaban durante sus travesías por las selvas del Pacífico.
Su estilo de vida también llamaba la atención y generaba malestar entre los guerrilleros rasos por los privilegios que daba a sus parejas sentimentales, frente a los malos tratos a los que sometía a sus hombres.
Esta forma de actuar causó fisuras dentro de la organización y terminó pasándole una costosa factura. Mientras que sus hombres aguantaban hambre, vivían con dificultades en la selva, enfermos y recibían ofensas verbales, sus parejas se llevaban gran parte de la tajada de las rentas criminales del ELN.
Fuentes de inteligencia revelaron que varias de ellas tenían privilegios pagos por este criminal, como cirugías estéticas, tratamientos de belleza, fincas y casas a su nombre, así como acceso ilimitado a los recursos económicos de la organización. Eso habría provocado un posible acto de traición por parte de los guerrilleros rasos, quienes observaban que no había lealtad de su comandante.
Con las coordenadas exactas del campamento de Marcos Pacífico, que era monitoreado con equipos aéreos tripulados remotamente por Estados Unidos y bajo la coordinación de la Dipol, el presidente Abelardo De La Espriella, como se vio en un video publicado en sus redes sociales, ordenó a la Fuerza Aérea, a través del ministro de Defensa, Jorge Mora, lanzar el bombardeo letal.
El resultado de la acción de las Fuerzas Militares fue la muerte de Marcos Pacífico y de alias Ochenta, tercero al mando del frente José María Becerra y jefe de seguridad de Marcos. También cayó alias la India, una mujer de confianza del cabecilla, y otros siete guerrilleros.
Luego de la ejecución del bombardeo sobre la vereda San Juan, del municipio de El Tambo, en el Cauca, los hombres de las fuerzas especiales de la Policía y del Ejército ingresaron a la zona e incautaron cinco fusiles, una pistola, tres computadores portátiles, ocho celulares, diez memorias USB y un GPS. “Este resultado representa un golpe contundente a la estructura militar, al mando territorial y a las redes urbanas del ELN en el Pacífico colombiano”, dijo el presidente Abelardo De La Espriella.
La cooperación internacional fue decisiva en la acción letal militar, dijeron las fuentes. El campamento del criminal del ELN y sus hombres estaba siendo vigilado desde hace varias semanas con equipos electrónicos de Estados Unidos.
Los oficiales de inteligencia de Colombia, gracias a las imágenes compartidas en tiempo real, conocieron la rutina de quienes pernoctaban en el campamento guerrillero. Lograban saber quiénes entraban y salían, cómo se alimentaban y hasta las horas de descanso que tomaba la escolta de Marcos Pacífico.
Asimismo, descubrieron la habitación donde dormía, la hora a la que se levantaba y los pasatiempos que practicaba con sus hombres. Con la bitácora de la rutina del cabecilla, inteligencia sabía que las horas estaban contadas para el temido criminal.
Según fuentes de inteligencia de la Policía, Pacífico quedó más expuesto tras las recientes capturas de integrantes de las redes urbanas del ELN en distintas regiones del país, especialmente en Valle del Cauca, Cauca y Nariño, donde concentraba sus operaciones.
Las fuentes le revelaron a SEMANA que los capturados comenzaron a entregar información sensible sobre el Frente de Guerra Suroccidental del ELN. Dieron datos sobre los cabecillas, las rentas ilícitas, las alianzas mafiosas y su poder bélico.
Los capturados entregaron información crucial de los movimientos de otros hombres de confianza de Marcos Pacífico, a quienes enviaba constantemente a Cali y Popayán para vigilar el funcionamiento de varios negocios que tenía vigentes, según fuentes de las agencias de inteligencia del Estado.
Con la información recopilada en un extenso seguimiento que se prolongó por años, fueron identificadas las coordenadas del objetivo y, aprovechando el malestar interno en los hombres de Marcos Pacífico, la inteligencia tenía claro que era el momento apropiado para lanzar una acción letal, de la cual el cabecilla tuviera pocas opciones para escapar con vida.
Así, el pasado jueves 22 de octubre, a la una de la mañana, el presidente Abelardo De La Espriella autorizó al Ministerio de Defensa para que lanzara el quinto bombardeo de su gobierno.
El jefe de Estado ha sido contundente al anunciar una alianza con Estados Unidos para perseguir por aire, tierra y mar a las organizaciones ilegales, que se fortalecieron durante la política de paz total del Gobierno de Gustavo Petro.