Bombardeo contra el ELN en Venezuela habría tenido apoyo de Estados Unidos: New York Times
Cuatro funcionarios estadounidenses le habrían confirmado al diario que la Casa Blanca participó en el ataque del viernes 30 de octubre. La organización Fundaredes cuenta al menos 23 muertos, y no todos serían combatientes. Aquí los detalles.
Las Fuerzas Armadas de Venezuela bombardearon el viernes 30 de octubre un centro de distribución de cocaína del ELN en el estado Apure, cerca de la frontera con Colombia, con drones e inteligencia en colaboración con Estados Unidos, según lo confirmaron cuatro funcionarios estadounidenses a The New York Times. De acuerdo con la organización venezolana de derechos humanos Fundaredes, el ataque dejó al menos 23 muertos.
Hasta ahora, ningún gobierno se había hecho cargo de ese ataque. El lunes, un alto oficial militar venezolano reconoció ante el periódico, bajo anonimato, que las fuerzas armadas de su país ejecutaron la operación, aunque dijo no tener información directa sobre un eventual papel de Washington.
Según uno de los funcionarios estadounidenses consultados por el periódico, el tipo de dron usado en el bombardeo suele estar en manos de las fuerzas de Estados Unidos, aunque no está claro quién lo piloteaba.
Los vecinos de las fincas cercanas oyeron dos estallidos fuertes el viernes por la mañana y cuando se acercaron, encontraron cuerpos regados alrededor del lugar bombardeado, según contó al Times Juan Francisco García, coordinador de Fundaredes en Apure, que además entregó fotos y videos grabados por los residentes. En una imagen se ve, a lo lejos, un helicóptero y varias figuras oscuras sobre los pastizales.
García visitó después una morgue de la zona y dijo que muchos cuerpos estaban “mutilados” por los explosivos y según los testimonios que recogió, no todos los muertos eran guerrilleros. Había pilotos, proveedores y parejas o familiares de miembros del ELN, entre ellos una mujer de unos 60 años, esposa de un piloto. Para el lunes, menos de la mitad estaban identificados, y los documentos encontrados en algunos cuerpos eran de ciudadanos venezolanos.
Durante años, el ELN usó Venezuela para esconderse de las ofensivas del Ejército colombiano, controlar minas ilegales de oro y despachar cocaína en avionetas hacia otros países. Estados Unidos acusa a Nicolás Maduro y a Diosdado Cabello de haberlo permitido y, según la acusación penal contra el exmandatario, de asociarse con la guerrilla para mandar droga a territorio estadounidense.
En enero, CAMBIO reveló que aviones no tripulados de Estados Unidos llevaban semanas sobrevolando Venezuela para vigilar el esquema de seguridad de Maduro y verificar la presencia del ELN. Con esa información, varias agencias de inteligencia internacionales armaron un informe reservado que ubicaba diez campamentos del frente nororiental de la guerrilla alrededor del lago de Maracaibo, en el estado Zulia, cerca de pistas clandestinas de hasta 2.300 metros que servirían para sacar droga hacia Europa y Asia. Según ese documento, los guerrilleros convivían allí con la presunta complicidad de altos mandos de la Guardia Nacional Bolivariana y de funcionarios del estado.
Esa protección se acabó con la salida de Maduro. El oficial venezolano que habló con el Times dijo que solo desde entonces las unidades militares recibieron la orden de atacar al ELN. Tampoco es la primera operación conjunta entre los dos países, pues en junio otro ataque de Venezuela y Estados Unidos mató a un líder del Tren de Aragua. En septiembre, de visita en Colombia, Marco Rubio ya había advertido que la guerrilla no podía seguir operando “con impunidad” del otro lado de la frontera.
En Colombia, el Gobierno de Abelardo de la Espriella también bombardeó campamentos del ELN en las últimas semanas. El presidente llamó “terrorista” a la comandante Silvana Guerrero y dijo que terminaría en una bolsa para cadáveres. El mismo viernes del ataque en Apure, las Fuerzas Militares lanzaron sobre Cúcuta volantes con recompensas por los jefes de la guerrilla. El Ministerio de Defensa, según The New York Times, negó cualquier papel en la operación venezolana.
Los analistas consultados por el diario creen que el plan es encerrar al ELN, que tendría unos 6.000 combatientes, para que no tenga a dónde huir en ninguno de los dos países. La ofensiva coincide con la política de Donald Trump, que declaró terroristas a cerca de veinte grupos criminales de la región y ha bombardeado lanchas con un saldo de 244 muertos. Tras uno de esos ataques, en octubre de 2025, el secretario de Defensa, Pete Hegseth, dijo sobre el ELN que “se les dará caza y se les matará, igual que a Al Qaeda”.