La justicia de Ecuador absuelve a 32 pescadores atacados por Estados Unidos en el PacĂfico
Una jueza de Ecuador ha absuelto a los 32 tripulantes de dos embarcaciones pesqueras que fueron interceptadas y hundidas por militares estadounidenses en el PacĂfico oriental. La FiscalĂa los habĂa procesado por asociaciĂłn ilĂcita. Sin embargo, la sentencia, dictada este miĂ©rcoles en Manta, concluye que no se pudo demostrar que hubieran cometido algĂşn delito.
Los pescadores formaban parte de las tripulaciones del Conquista II y el MarĂa Candelaria, que fueron intervenidos por fuerzas estadounidenses a principios de septiembre. El Comando Sur de Estados Unidos señalĂł entonces que los barcos estaban vinculados al narcotráfico, y el Gobierno de Daniel Noboa respaldĂł esa versiĂłn. SegĂşn Juan Alvia, abogado de los pescadores, la FiscalĂa no logrĂł sostener esa acusaciĂłn en el juicio. “Sus testigos eran los marinos que fueron a rescatarlos porque habĂan sido declarados náufragos, y eso es lo Ăşnico que está en el informe”, explica Alvia. “No mostrĂł ninguna prueba”.
La sentencia es de primera instancia y la FiscalĂa puede apelarla, aunque Alvia considera que no tiene elementos para recurrir el fallo. Esta es la primera de tres causas abiertas contra un total de 88 tripulantes de cinco barcos hundidos por Estados Unidos, y los otros 56 pescadores confĂan en que este precedente les favorezca. Un proceso contra 10 de ellos está previsto para el 20 de octubre. La audiencia que debĂa definir este jueves la situaciĂłn de los otros 46 se ha aplazado al dĂa 23. Existe además un antecedente: el 11 de septiembre, en Galápagos, otros 28 pescadores del Don Rufo y el Montecristi 1, tambiĂ©n intervenidos por el Comando Sur, quedaron en libertad despuĂ©s de que la FiscalĂa decidiera no formular cargos contra ellos.
El Conquista II fue interceptado el 2 de septiembre. SegĂşn el Comando Sur, la embarcaciĂłn “operaba como estaciĂłn flotante de reabastecimiento de combustible para Los Choneros”, una organizaciĂłn criminal ecuatoriana señalada por sus vĂnculos con el cartel de Sinaloa y por el tráfico de drogas hacia Estados Unidos y Europa.
Tres dĂas despuĂ©s, el 5 de septiembre, un operativo similar interceptĂł el MarĂa Candelaria, que llevaba 26 tripulantes a bordo. Mientras un helicĂłptero militar estadounidense sobrevolaba la embarcaciĂłn, varias lanchas rápidas se acercaron por mar con militares fuertemente armados, que la abordaron. Los pescadores transmitieron el abordaje en directo por redes sociales. Tras sacar a las tripulaciones, las fuerzas estadounidenses hundieron los dos barcos. El MarĂa Candelaria fue el cuarto barco interceptado y hundido por Estados Unidos en ocho dĂas.
Cuando se cortĂł la transmisiĂłn, los familiares se concentraron frente a la CapitanĂa del Puerto de Manta para exigir informaciĂłn. Horas despuĂ©s, la Armada ecuatoriana informĂł que recogerĂa a los pescadores para trasladarlos de vuelta al paĂs. Llegaron como náufragos. DespuĂ©s fueron procesados por asociaciĂłn ilĂcita.
Uno de los supervivientes tenĂa los labios quemados por el sol. Abrazado a un familiar, relatĂł que los militares les cubrieron la cara, los amarraron y los tiraron al suelo, donde permanecieron durante horas. “No sabĂamos si nos iban a matar o no”, contĂł.
Entre finales de agosto y septiembre, al menos ocho barcos fueron intervenidos en operaciones que Washington presenta como parte de su estrategia contra el narcotráfico. Los pescadores y sus familias niegan cualquier vĂnculo con las mafias. TambiĂ©n denuncian la destrucciĂłn de sus medios de vida y la opacidad de los operativos. El fallo de Manta pone a prueba las acusaciones que han acompañado esa ofensiva.
Human Rights Watch ha pedido a los gobiernos de Estados Unidos y Ecuador que revelen la base legal de estas operaciones de interceptación y destrucción de embarcaciones, y que investiguen de inmediato los abusos. “La interceptación del tráfico de combustible en el mar puede ser un paso importante para detener a grupos criminales, pero eso no les da derecho a las fuerzas de seguridad a detener a personas sin evidencias, destruir sus embarcaciones y cometer abusos”, afirmó en un comunicado Juanita Goebertus, directora de la División de las Américas de la organización.