Acuerdo De la Espriella-Trump entrega ventajas en minerales críticos a EEUU
Esta historia fue realizada con la ayuda de Paul Tuesta, periodista de Ojo Público.
Los minerales críticos y las tierras raras son claves en el futuro de la economía global y la puja entre China y Estados Unidos. Países como Colombia y Perú no son ajenos a esa realidad. Ambos firmaron un memorando de entendimiento, un acuerdo no vinculante, con el gobierno de Donald Trump sobre esa materia este año. Se acordaron sin mayor debate y sin que se conociera públicamente su contenido, hasta ahora. Con países como Argentina, Ecuador y Paraguay también hay acuerdos similares.
El medio peruano OjoPúblico accedió al Memorándum de Entendimiento que Perú y Estados Unidos firmaron en febrero de 2026. Hace unos días, en Colombia también se conoció el texto del acuerdo con Estados Unidos. Los documentos expresan intenciones sobre la producción y comercialización de minerales críticos y tierras raras.
Bajo la etiqueta de minerales críticos cabe de todo, según defina cada país. En especial se refieren a cobre, níquel, cobalto o litio, claves para la industria tecnológica. Lo crítico lo pone además el contexto de competencia geopolítica, en la que Washington quiere asegurar cadenas de suministro en América Latina, su área de predominio declarada.
Comparando los memorandos de Colombia y Perú, ambos países entregan concesiones muy similares. Acceso preferencial para las empresas y el capital gringo, compromisos de hacer modificaciones a la regulación ambiental y social de cada país. El de Colombia, sin embargo, es mucho más específico en la “desregulación” y más generoso en el acceso preferencial a iniciativas que vienen con el aval de Estados Unidos.
En cuanto al alcance del interés de Estados Unidos en estos dos países, el panorama difiere. Perú es el exportador del 10 o 12 por ciento de todo el cobre del mundo, el segundo detrás de Chile. También tiene litio, plata y zinc. Es clara su posición estratégica como gran potencia minera.
Colombia en cambio no tanto de esos minerales identificados, pues históricamente se ha enfocado la exportación de oro, carbón y esmeraldas. Tiene dos yacimientos importantes de cobre —uno en la Amazonía que quiere explotar una empresa donde están los socios del presidente De la Espriella, Cooper Giant— pero aún es un jugador pequeño. Tiene níquel, en Cerromatoso, pero no hay tierras raras identificadas aún, con un censo minero todavía incipiente.
El 8 de septiembre, en Barranquilla, el canciller Omar Bula y el secretario de Estado, Marco Rubio, firmaron dos memorandos de entendimiento, con el presidente Abelardo de la Espriella como testigo de honor. Uno es sobre energía nuclear civil, pero el otro busca asegurar para Estados Unidos el suministro de minerales críticos y tierras raras.
Se sabía que el acuerdo incluía cooperación para conocer mejor el subsuelo, identificar oportunidades de inversión y procesar los minerales para darles mayor valor agregado. Para Estados Unidos, es una forma de reducir su dependencia de China, que controla el 91 por ciento del procesamiento de tierras raras.
Colombia tiene priorizados, desde 2023, 17 minerales estratégicos, entre los que está el cobre, níquel, zinc, metales del grupo del platino, hierro, entre otros. Por la falta de detalle en su exploración, se excluyeron algunos como el litio, cobalto y grafito, que son considerados minerales críticos para las cadenas de suministro globales.
Rubio lo presentó como “la oportunidad que ofrece un país y una economía que brinda la posibilidad de ascender socialmente y alcanzar la prosperidad a toda su población”. Gomez Paz, el senador izquierdista lo califica de “capitulación de Colombia a los intereses mineros de Estados Unidos”.
El documento de cuatro páginas —cuya autenticidad fue confirmada por La Silla Vacía y que se venía moviendo hace una semana en grupos de personas relacionadas con el tema minero— muestra que los participantes se comprometen a “acelerar el suministro seguro de los minerales críticos necesarios para respaldar la fabricación de tecnologías avanzadas y de defensa”.
Sobre financiamiento, el memorando dice que “dentro de los seis meses siguientes a la fecha de firma de este marco, los participantes tienen la intención de adoptar medidas para proporcionar montos significativos de financiamiento a proyectos ubicados en cada país”.
También es explícito en que el memorando implica que los países adoptan medidas para “acelerar, simplificar y desregular plazos y procesos de otorgamiento de permisos para la minería”.
El gobierno colombiano ha dado muestras de que se mueve ya en acelerar decisiones que aterrizan las promesas del memorando. Esta semana publicó para comentarios un borrador de decreto que busca ampliar de 17 a 28 de los minerales declarados “estratégicos”, que ya incluyen carbón, oro, esmeraldas, níquel y cobre.
Los nuevos minerales incluídos incluyen el litio, el uranio, elementos de tierras raras, plata, oro, potasio, estaño y manganeso en línea con los definidos por Estados Unidos. Y se expande el concepto de esmeraldas a “esmeraldas y demás piedras preciosas”
Sin embargo, para saber a ciencia cierta el potencial de Colombia es necesario que la Agencia Nacional de Minería avance en el conocimiento detallado del subsuelo. Actualmente apenas llega a un 28 por ciento del territorio nacional.
El gobierno también viene moviendo dos decretos y una directiva presidencial que busca agilizar los trámites asociados al derecho de la consulta previa, que consulta a las comunidades étnicas sobre proyectos de infraestructura que las afectan directamente. Además, derogó la resolución del gobierno Petro que declaraba la Amazonía libre explotación petrolera y minera.
Para Mauricio Cabrera, experto en temas mineros y exviceministro de ambiente del gobierno Petro, el alcance del memorando que busca darle preferencias a Estados Unidos dependerá de que se hagan modificaciones de ley, por ejemplo, al Código de Minas o a la ley del Plan Nacional de Desarrollo del segundo gobierno de Juan Manuel Santos, pues de lo contrario, empresas estadounidenses no podrían tener una preferencia en procesos licitatorios en áreas de reserva estratégica. “En este momento, esa promesa no tiene cómo materializarse”, dice.
En el caso peruano, el Memorando de Entendimiento se firmó el 4 de febrero de este año, durante el gobierno de José Jerí, antes de la llegada de Keiko Fujimori a la presidencia.
El acuerdo señala que ambos países se comprometieron a trabajar para “aumentar las oportunidades de inversión”, “acelerar el suministro seguro”, “identificar conjuntamente proyectos de interés”, “cooperar para apoyar la cartografía de recursos minerales en el Perú”, promover “la adopción de sistemas (…) que permitan el comercio preferencial”, “acelerar o agilizar los procesos de otorgamiento de permisos” y establecer un “grupo de trabajo de proyectos”, entre otras disposiciones.
En el caso peruano, el Servicio Geológico de Estados Unidos (USGS, por sus siglas en inglés) ha identificado la producción nacional de siete minerales críticos: cobre, plata, plomo, roca fosfórica, estaño, zinc y boro, sobre los cuales el país mantiene interés, pues forman parte de su propia lista de 60 minerales críticos.
Un mineral crítico, según la Ley de Energía de 2020 vigente en el país norteamericano, es todo aquel que resulta esencial para la fabricación de distintos productos, cuya escasez o interrupción de suministro “tendría consecuencias significativas para la seguridad económica o nacional de los Estados Unidos”.
De entrada, el Memorándum de Entendimiento (MdE) entre el Perú y Estados Unidos establece como propósito fortalecer la cooperación entre ambos países y garantizar la seguridad de las cadenas de suministro de minerales críticos y tierras raras. Para ello, plantea que se apoyen mutuamente en lograr cadenas de suministro seguras en las etapas de exploración, extracción y procesamiento, con el objetivo de “aumentar las oportunidades de inversión”.