¿Cuál es el salario de un congresista en Estados Unidos y por qué está congelado desde 2009?
El próximo 3 de noviembre, los estadounidenses acudirán a las urnas para participar en las elecciones de medio término (midterms), una jornada en la que se renovarán los 435 escaños de la Cámara de Representantes y aproximadamente un tercio del Senado.
Además de definir la composición del Congreso para los próximos dos años, estos comicios ponen nuevamente en el centro de la discusión el funcionamiento del Legislativo y las condiciones de quienes ocupan sus curules.
Uno de los datos que llama la atención es que la remuneración de la mayoría de los congresistas permanece sin modificaciones desde enero de 2009. Durante más de 17 años, diferentes decisiones legislativas han impedido que se apliquen los incrementos salariales contemplados en la normativa federal, incluso cuando existe una fórmula para actualizar esos ingresos.
De acuerdo con un informe del Servicio de Investigación del Congreso de Estados Unidos (CRS, por sus siglas en inglés), actualizado en septiembre de 2026, la mayoría de los representantes y senadores federales recibe 174.000 dólares anuales, equivalentes a unos 14.500 dólares mensuales, antes de impuestos y deducciones.
Sin embargo, hay excepciones para quienes ocupan los principales cargos directivos. El presidente de la Cámara de Representantes recibe 223.500 dólares al año, mientras que los líderes de las mayorías y minorías de ambas cámaras y el presidente pro tempore del Senado tienen una remuneración anual de 193.400 dólares.
El último incremento salarial para la mayoría de los legisladores se hizo efectivo en enero de 2009. En ese momento, recibieron un aumento del 2,8 %, con el que su remuneración llegó a los 174.000 dólares anuales.
Desde entonces, el Congreso ha aprobado diferentes disposiciones para impedir que se apliquen los ajustes previstos. Estas restricciones se han incorporado principalmente en leyes presupuestales y de asignaciones del Gobierno federal.
El mecanismo de actualización tiene su origen en la Ley de Reforma Ética de 1989 (Ethics Reform Act), que estableció una fórmula para calcular los incrementos anuales de los congresistas con base en los cambios de los salarios del sector privado, medidos a través del Índice de Costos del Empleo (ECI).
Sin embargo, estos aumentos pueden ser bloqueados mediante decisiones legislativas. Según el CRS, las restricciones suelen incluirse dentro de proyectos más amplios, especialmente los relacionados con el presupuesto federal, por lo que no necesariamente existe una votación independiente sobre el congelamiento salarial.
Aunque el salario nominal se ha mantenido en 174.000 dólares, el costo de vida en Estados Unidos ha cambiado considerablemente desde 2009. Esto significa que los ingresos actuales tienen un menor poder de compra que hace más de una década.
El informe del Servicio de Investigación del Congreso estima que los legisladores han perdido aproximadamente un 33 % de su poder adquisitivo entre 2009 y 2025 como consecuencia de la inflación.
El documento también calcula que, si se hubieran aplicado los ajustes salariales previstos desde 2009, un congresista recibiría aproximadamente 223.800 dólares anuales en 2026.
La diferencia frente a los 174.000 dólares actuales permite dimensionar el efecto que ha tenido el congelamiento durante estos años.
"Periodista de la Universidad del Rosario con mención en Relaciones Internacionales y énfasis en el...