¿Por qué Tumaco será el teatro de operaciones del Escudo de las Américas con Estados Unidos? | El Colombiano
Dos visitas de alto nivel de las Fuerzas Militares de Estados Unidos a Tumaco, en apenas mes y medio de la llegada de Abelardo de la Espriella al poder, pusieron a este municipio de Nariño en el centro de los intereses hemisféricos para el despliegue del teatro de operaciones del Escudo de las Américas, la principal estrategia de Donald Trump contra el narcotráfico transnacional y la influencia militar de China en la región.
Aunque hasta ahora no se ha hecho un anuncio oficial por parte de las autoridades binacionales, fuentes de Inteligencia y del Gobierno Nacional le contaron a EL COLOMBIANO que ya hay preparativos para instalar un centro de comando en aquel lugar.
“Se está estudiando el protocolo legal que se requiere, y de qué manera se haría la coordinación con los demás países de la coalición”, precisó una de las fuentes.
La Casa Blanca está en una carrera contra el tiempo para estructurar su Coalición de las Américas contra los Carteles, más conocida como Escudo de las Américas, y apenas hubo relevo de mando en Colombia, el pasado 7 de agosto, se aceleraron los contactos.
La primera visita se realizó del 27 al 29 de agosto, veinte días después de la posesión de De la Espriella, y estuvo encabezada por el general Francis L. Donovan, jefe del Comando Sur de las Fuerzas Militares de Estados Unidos (U.S. Southern Command).
El primer día llegó a Bogotá, donde se reunió con el ministro de Defensa, general (r) Jorge Mora López, y el jefe del Comando de las FF. MM. de Colombia, general Erick Rodríguez Aparicio, entre otros altos oficiales de ambos países.
Luego viajó, junto a ellos, a visitar la infraestructura militar de Tumaco y a la Fuerzas Especiales colombianas acantonadas allá para la lucha contra el narcoterrorismo.
La travesía incluyó una parada en San Lorenzo, un municipio de la provincia ecuatoriana de Esmeraldas, fronteriza con el departamento de Nariño. Allí se unieron a la conversación el ministro de Defensa homólogo, Gian Carlo Loffredo; y el jefe del Comando Conjunto de las FF. AA. de Ecuador, general Henry Delgado.
Al final del periplo, el general Donovan comentó que “la dedicación de las fuerzas colombianas con las que estuvimos esta semana es incomparable. Al trabajar como un frente unido, interrumpiremos las operaciones de las organizaciones narcoterroristas, desmantelaremos su liderazgo y desarticularemos las redes violentas que amenazan nuestra seguridad y soberanía compartidas”.
La segunda visita fue el 23 de septiembre, esta vez liderada por el general Joseph Ryan, jefe del Comando del Ejército para el Hemisferio Occidental (U.S. Army Western Hemisphere Command).
En compañía del comandante del Ejército colombiano, general José Bertulfo Soto Sánchez, y otros oficiales de alto rango, visitó el cuartel de la Fuerza de Tarea Conjunta Hércules, en Tumaco; luego fueron al Fuerte Militar de Tolemaida, en límites de Tolima y Cundinamarca.
“Durante el encuentro, los altos mandos intercambiaron perspectivas sobre los desafíos de seguridad compartidos y analizaron oportunidades para proyectar la relación bilateral hacia ámbitos de interés común, como el entrenamiento, el intercambio de experiencias, el fortalecimiento de capacidades y la interoperabilidad”, informó el Ejército en un comunicado.
Durante estas visitas, helicópteros de la Marina estadounidense surcaron los cielos de Tumaco, como parte del anillo de seguridad de los comandantes y en el marco de ejercicios conjuntos.
La situación fue interpretada por miembros de la oposición al Gobierno como una violación de la soberanía de Colombia, aunque el debate terminó siendo opacado por otros temas en el Congreso.
Tumaco es un municipio de 270.000 habitantes aproximadamente, con bahía en el océano Pacífico, frontera compartida con Ecuador y 3.760 km² repartidos en un pequeño casco urbano y 365 veredas, plagadas de grupos armados y narcotraficantes.
En ese pueblo confluyen, en un mismo espacio, todas las problemáticas del país: actores armados, narcotráfico, subdesarrollo social, atraso en infraestructura, abandono estatal, desempleo y corrupción, entre otros.
Desde hace una década es considerado la central mundial de la cocaína, pues tiene los más extensos cultivos de hoja de coca; laboratorios de procesamiento a granel, surtidos por el combustible robado del oleoducto Trasandino de Ecopetrol; e importantes vías fluviales, como los ríos Mataje, Mira y Chagüí, para transportar droga, insumos y combatientes con facilidad.
Lleva 10 años siendo el municipio con más hectáreas de coca, según el monitoreo de la ONU. En 2015 registraba 16.960 y en 2024, fecha del más reciente estudio, 31.300.
Desde Tumaco se despachan toneladas de cocaína semanales hacia Ecuador, Centroamérica, México y EE. UU., mediante lanchas rápidas y semisumergibles.
“Tumaco es un nodo fundamental en el mercado mundial de la cocaína. Toda la cadena del narcotráfico está presente: la siembra, los laboratorios y la exportación por el océano Pacífico, algo que no sucede en otras regiones; y pues tiene esa frontera con Ecuador, lo que fomenta sociedades entre organizaciones colombianas y ecuatorianas, con la participación de delegados de carteles mexicanos que están allá”, explicó otra fuente de Inteligencia Militar, que solicitó la reserva de su identidad.
Pero esta no es la única razón para que los estadounidenses tengan sus intereses puestos allí.
“Tumaco ha sido un sitio estratégico para el despliegue operacional desde los tiempos del Plan Colombia. Por la dinámica del conflicto armado, desarrolló una infraestructura militar muy importante. Tiene múltiples bases del Ejército, la Armada y la Policía; un aeropuerto propio, que no depende de la capital (Pasto); medios logísticos para el mantenimiento y tanqueo de helicópteros; alojamientos para las tropas y el despliegue marítimo con la Fuerza Naval del Pacífico de la Armada”, manifestó otro de los oficiales entrevistados.
Entre esas guarniciones, se cuenta con la base militar El Gualtal, sede de la Fuerza de Despliegue Rápido N°2 (Fudra 2); el Batallón de Selva N°53 del Ejército, donde se concentra la Fuerza de Tarea Conjunta Hércules; la Brigada de Infantería de Marina N°4; la Estación de Guardacostas de Tumaco, de la Armada; y una base de la Dirección Antinarcóticos de la Policía.
Una de las fuentes señaló que “los gringos tienen unos objetivos de alto valor estratégico en esa zona, por esto también hay afán por consolidar la logística de las operaciones”.
En Tumaco hay redes de la Coordinadora Guerrillera del Pacífico, una disidencia de la Segunda Marquetalia; también están los Comuneros del Sur, un grupo que se separó del ELN; así como el Estado Mayor Central de las Farc y diversas células de carteles internacionales.
Las agencias de Inteligencia han detectado delegados de “los Choneros” y “los Tiguerones”, dos facciones ecuatorianas; también del cartel de Los Balcanes, en especial de su línea albanesa; y de los carteles mexicanos de Sinaloa y Jalisco Nueva Generación.
Es importante recordar que durante una visita a Antioquia, el pasado 21 de julio, el entonces presidente electo Abelardo de la Espriella anunció que Medellín sería la sede del Escudo de las Américas.
“Por una razón fundamental, la cabeza de la serpiente está aquí. Y desde aquí se controla la mayoría del crimen organizado en Colombia. Aprobado, hacemos aquí la sede”, declaró De la Espriella en ese momento.
El alcalde Federico Gutiérrez destacó que la ciudad ya cuenta con conexiones estratégicas con varias agencias internacionales de seguridad.
“Es la única ciudad no capital, creo que en América Latina y en el mundo, que tiene sede de Interpol. Y tenemos todas las agencias: DEA, HSI, FBI, que están trabajando de manera articulada con nosotros”, mencionó.