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Estados Unidos avanza en la construcción de una ruta ciclista de 6.000 kilómetros que atravesará el país de costa a costa

October 4, 2026

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Estados Unidos avanza en la construcción de una ruta ciclista de 6.000 kilómetros que atravesará el país de costa a costa
El proyecto Great American Rail-Trail ya tiene construido más del 55 % de su recorrido y acumula más de 175 millones de dólares de nueva financiación desde su lanzamiento. Esta infraestructura permitirá viajar en bicicleta desde Washington D. C. hasta el océano Pacífico, atravesando 12 estados y utilizando una extensa red de vías verdes, antiguas líneas ferroviarias y senderos alejados del tráfico motorizado. Cruzar Estados Unidos en bicicleta sin tener que compartir la carretera con coches y camiones es el objetivo de uno de los mayores proyectos de infraestructura ciclista del mundo. La organización Rails-to-Trails Conservancy (RTC) continúa desarrollando la Great American Rail-Trail, una ruta transcontinental de aproximadamente 6.000 kilómetros que pretende conectar la capital estadounidense con la costa del Pacífico. Aunque todavía quedan numerosos tramos pendientes, el informe oficial de 2026 confirma que el proyecto sigue avanzando y que más de la mitad del recorrido previsto ya dispone de senderos construidos. La iniciativa, presentada oficialmente en 2019, busca aprovechar miles de kilómetros de antiguas vías ferroviarias, caminos junto a canales y corredores naturales para crear una infraestructura destinada a ciclistas, senderistas y otros usuarios no motorizados. Su construcción no depende de una única actuación, sino de la conexión progresiva de numerosos senderos existentes y del desarrollo de nuevos tramos. El resultado será una ruta que atravesará buena parte del territorio estadounidense y permitirá descubrir el país desde una perspectiva muy diferente a la que ofrecen sus grandes carreteras. Según el informe publicado por Rails-to-Trails Conservancy en junio de 2026, la Great American Rail-Trail cuenta actualmente con 2.086 millas de senderos existentes, aproximadamente 3.357 kilómetros, frente a las 1.674 millas, unos 2.694 kilómetros, que todavía necesitan desarrollarse. Estas cifras sitúan el porcentaje construido en torno al 55,5 % del trazado previsto, aunque no significan que todos esos kilómetros formen ya un corredor continuo. Todavía existen numerosas interrupciones que obligan a los ciclistas a utilizar carreteras para desplazarse entre algunos de los tramos terminados. El desarrollo de esta infraestructura ha mantenido un ritmo constante desde su presentación. En estos siete años se han incorporado más de 200 kilómetros de nuevos senderos al corredor y se han conseguido más de 175 millones de dólares de nueva financiación para impulsar las diferentes actuaciones. Además, el informe de 2026 identifica otras 161 millas, aproximadamente 259 kilómetros, en fase de desarrollo, que permitirán seguir reduciendo las interrupciones del trazado durante los próximos años. Los avances más recientes incluyen actuaciones en estados como Ohio, Indiana, Nebraska, Wyoming y Washington. Entre ellas figura la inauguración, durante la primavera de 2026, de un nuevo tramo del Cowboy Trail Connection en Chadron, Nebraska. Aunque individualmente algunas de estas intervenciones apenas representan unos kilómetros, su importancia reside en conectar infraestructuras existentes y eliminar progresivamente las discontinuidades que todavía impiden realizar la travesía completa por vías independientes del tráfico. El recorrido comenzará en Washington D. C. y finalizará en La Push, en el estado de Washington, una localidad situada junto al océano Pacífico, dentro de la reserva de la tribu Quileute. Entre ambos extremos, la Great American Rail-Trail atravesará 12 estados y el Distrito de Columbia, enlazando ciudades, pequeñas comunidades rurales, regiones agrícolas, espacios naturales y algunos de los paisajes más conocidos del territorio estadounidense. La variedad geográfica constituye uno de los principales atractivos de un itinerario concebido tanto para desplazamientos cotidianos como para viajes cicloturistas de larga distancia. En su extremo oriental, la ruta aprovechará infraestructuras consolidadas como el Chesapeake and Ohio Canal Towpath, un histórico camino que sigue el antiguo canal C&O, y la Great Allegheny Passage, uno de los corredores cicloturistas más conocidos del este de Estados Unidos. Ambos permiten recorrer extensas zonas naturales, antiguas localidades industriales y paisajes de montaña aprovechando infraestructuras históricas que ya han demostrado su capacidad para atraer visitantes y generar actividad económica. A medida que avance hacia el oeste, el itinerario atravesará las grandes regiones agrícolas del Medio Oeste, con tramos en estados como Ohio, Indiana, Illinois, Iowa y Nebraska. Más adelante llegará a Wyoming y Montana, donde se encuentran algunos de los mayores desafíos para completar la infraestructura. Según los datos oficiales, Wyoming acumula cerca de 800 kilómetros pendientes de desarrollo, mientras que Montana tiene otros 520 kilómetros aproximadamente. La construcción de estos corredores será determinante para establecer una conexión continua a través del interior del país. El tramo occidental continuará hacia Idaho y Washington, donde el recorrido aprovechará diferentes senderos para acercarse a la costa del Pacífico. La planificación contempla el paso por Seattle y una conexión en ferry hasta Bainbridge Island, antes de continuar hacia la península Olímpica y alcanzar La Push. Una vez terminado, el conjunto permitirá recorrer más de 6.000 kilómetros entre ambos extremos de Estados Unidos, con una infraestructura concebida para evitar el tráfico motorizado durante prácticamente toda la travesía. La importancia de la Great American Rail-Trail no se limita a su dimensión deportiva. Rails-to-Trails Conservancy considera que esta infraestructura puede convertirse en un importante motor económico para las comunidades situadas a lo largo del recorrido, especialmente para las pequeñas localidades rurales que buscan nuevas oportunidades vinculadas al turismo. La llegada de ciclistas y senderistas puede impulsar la actividad de alojamientos, restaurantes, talleres de bicicletas y otros negocios relacionados con los desplazamientos de larga distancia. Un estudio económico encargado por la organización y publicado en 2022 estimó que la ruta completa podría generar 229,4 millones de dólares anuales en gasto adicional de los visitantes. Se trata de una previsión condicionada a la finalización del proyecto, no de ingresos que ya se estén produciendo. La organización también calcula que más de 50 millones de personas vivirán a menos de 80 kilómetros del corredor terminado, una circunstancia que amplía considerablemente sus posibilidades de utilización más allá del turismo. La reutilización de antiguas infraestructuras ferroviarias es otro de los elementos centrales de la iniciativa. Estos corredores, muchos de ellos abandonados tras décadas de actividad industrial, ofrecen trazados que permiten recuperar espacios históricos y transformarlos en rutas destinadas a la movilidad activa y al ocio. Además, buena parte de los antiguos recorridos ferroviarios presentan pendientes relativamente suaves, una característica especialmente interesante para el cicloturismo, aunque no todos los tramos de la futura ruta tendrán las mismas condiciones de accesibilidad o dificultad. Por el momento, no existe una fecha definitiva para completar la Great American Rail-Trail. Los responsables del proyecto continúan trabajando con administraciones, organizaciones locales y entidades encargadas de gestionar los diferentes senderos para resolver las conexiones pendientes y conseguir financiación. Mientras tanto, miles de kilómetros del recorrido ya pueden utilizarse de forma independiente, ofreciendo numerosas posibilidades para quienes quieran descubrir Estados Unidos en bicicleta sin esperar a que termine la construcción de toda la infraestructura.
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