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Cobro de impuestos tiene a Colombia entre los peores países para las empresas: “No se trata solo de cuánto cobrar, sino de cómo hacerlo sin castigar la reinversión”

October 27, 2026

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Cobro de impuestos tiene a Colombia entre los peores países para las empresas: “No se trata solo de cuánto cobrar, sino de cómo hacerlo sin castigar la reinversión”
Colombia quedó en el puesto 37 entre 38 países de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (Ocde) en el Índice Internacional de Competitividad Tributaria 2026, elaborado por Tax Foundation. El país obtuvo 47,3 puntos sobre 100 y se ubicó como el segundo sistema tributario menos competitivo del grupo, solo por delante de Francia. El Instituto de Ciencia Política Hernán Echavarría Olózaga (ICP) atribuyó el resultado al tratamiento fiscal de la inversión y del capital. “Colombia ocupa el puesto 37 entre 38 países de la Ocde en el Índice de Competitividad Fiscal 2026. Su principal debilidad está en la forma en que grava la inversión y el capital: tarifas elevadas, múltiples impuestos sobre un mismo capital y reglas que dificultan recuperar el costo de las inversiones”, señaló la entidad. Aunque Colombia conservó en 2026 la posición que tuvo en 2025, la comparación entre ediciones exige cautela. Tax Foundation incluye ajustes metodológicos cada año, por lo que los resultados no son directamente comparables. El índice analiza más de 40 variables y mide la competitividad y la neutralidad de los sistemas tributarios en cinco frentes: renta corporativa, renta personal, consumo, propiedad y reglas transfronterizas. El resultado más bajo de Colombia apareció en impuestos corporativos, componente en el que ocupó el puesto 37. La tarifa general de renta empresarial es de 35%, frente al promedio de 24,2% de la Ocde. De acuerdo con el análisis del ICP, esta es la segunda tasa corporativa más alta entre los miembros del bloque. La diferencia se amplía al revisar el tratamiento de los activos productivos. Las empresas pueden recuperar, en valor presente, 74% del costo de la maquinaria y 31% del costo de las edificaciones. Los promedios de la entidad son 86% y 50%, respectivamente. Esas reglas elevan la parte de la inversión que las compañías deben asumir sin recuperación tributaria inmediata. Además, el país también integra el grupo de economías que aplica un sistema de renta mundial. Bajo este esquema, las utilidades obtenidas en el exterior por filiales de empresas nacionales no quedan exentas, en términos generales. La exención de dividendos extranjeros depende de un régimen de sociedades holding con requisitos específicos. Tax Foundation considera además que el impuesto a los servicios digitales introduce una distorsión, porque recae sobre los ingresos y no sobre las utilidades, una condición que afecta en mayor medida a firmas con márgenes reducidos. “Este diseño tributario encarece la inversión y la reinversión, impone mayores barreras a las empresas nuevas y pequeñas y limita las condiciones para aumentar la productividad, generar empleo y sostener el crecimiento económico”, afirmó el Instituto de Ciencia Política Hernán Echavarría Olózaga. En gravámenes a la propiedad, el país volvió a ocupar el puesto 37. Colombia es uno de los cuatro integrantes de la Ocde que mantienen un impuesto anual al patrimonio neto, junto con Noruega, España y Suiza. A la carga sobre las utilidades se añaden impuestos a los dividendos, al patrimonio, a las herencias y a las transacciones financieras, además de gravámenes sobre transferencias inmobiliarias y capital. Sobre esto, el ICP sostuvo que un mismo capital puede enfrentar impuestos en varias etapas, incluso si no genera rendimientos. La acumulación, según el Instituto, representa una barrera especialmente alta para empresas nuevas y pequeñas. En este componente, el índice penaliza los impuestos a las transacciones financieras al considerar que pueden elevar el costo del capital y desalentar la inversión. A su vez, el exdirector de la Dian Lisandro Junco anotó que la “lección para Colombia: no se trata solo de cuánto cobrar, sino de cómo hacerlo sin castigar la reinversión”. Las reglas internacionales ubicaron a Colombia en el puesto 35. Inciden en esa posición el sistema de renta mundial, las restricciones para acceder a exenciones sobre rentas del exterior y el tributo sobre servicios digitales. El indicador busca establecer si las normas favorecen decisiones económicas neutrales y condiciones competitivas, además de la capacidad de recaudo. El desempeño más favorable se registró en impuestos al consumo, con el puesto 16. La tarifa general del impuesto al valor agregado (IVA) es de 19%, cercana al promedio de 19,4% de la Ocde, y no existe un umbral mínimo de registro para el tributo. Sin embargo, la base gravable alcanza cerca de 36% del consumo final, mientras el promedio de la organización es 55%. Tax Foundation relaciona esa brecha con exenciones, tarifas reducidas y dificultades de cumplimiento. En renta de personas, Colombia alcanzó el puesto 25. El informe destaca que un trabajador con salario promedio enfrenta la menor carga tributaria de la Ocde, aunque la tarifa marginal máxima de 39 % aplica a ingresos equivalentes a 51,5 veces el salario promedio nacional, el umbral más alto de los países evaluados. Las tablas del estudio señalan tasas de 15% para ganancias de capital y de 20% para dividendos. También clasifican las contribuciones sociales colombianas como no estándar, dado que no pueden atribuirse de forma clara al empleador o al trabajador. El ascenso de Colombia desde el último puesto no respondió a un cambio en sus reglas. Entre 2022 y 2024 ocupó la posición 38; en 2025 pasó al puesto 37 después de que Francia elevó su tarifa corporativa de 25,8% a 36,1% y descendió del lugar 36 al 38. Colombia no modificó las normas evaluadas y mantuvo el puesto 37 en 2026. La trayectoria es más extensa: el país ocupaba el puesto 27 en 2014, bajó al 34 en 2015 y llegó al 37 en 2017. El ICP señaló que el deterioro se ha acumulado durante varios gobiernos, en un entorno de reformas tributarias sucesivas y aumento del gasto público. En el extremo opuesto, Estonia lideró la clasificación por decimotercer año consecutivo, con 100 puntos y el primer lugar en impuestos individuales. Aplica una tasa de 22% a utilidades corporativas distribuidas y un impuesto fijo de 22% a la renta personal, que excluye los dividendos personales. Grava el valor del terreno, no el de inmuebles o capital, y exime 100% de las ganancias extranjeras de empresas nacionales, con pocas restricciones. Letonia fue segunda, con 92,5 puntos y el mejor resultado en impuestos corporativos. Nueva Zelanda completó los tres primeros lugares con 88,2 puntos y encabezó la categoría de impuestos al consumo. Entre los integrantes latinoamericanos de la Ocde, Costa Rica se ubicó en el puesto 14, México en el 21 y Chile en el 24, por encima de la posición colombiana.
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